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Jorge Herralde: el editor no tiene una varita mágica.

Jorge Herralde: el editor no tiene una varita mágica.

Vía Heraldo de Aragón

MARIANO GARCÍA. Zaragoza |
Jorge Herralde, fundador y alma de la editorial Anagrama, presentó ayer en la FNAC de Zaragoza su libro "Por orden alfabético", una antología de textos en los que recuerda y rinde homenaje a escritores como Roberto Bolaño o Tom Sharpe. En sus 37 años de existencia, Anagrama ha publicado 2.500 títulos.

PREGUNTA.-¿Cuántas veces le han preguntado cuál es el secreto del éxito?.

RESPUESTA.- Muchas...

P.- ¿Y cuál es?.

R.- No existen fórmulas mágicas. Hay que trabajar mucho, no bajar la guardia y esperar que la música del azar te sea benéfica. Anagrama es un sello vocacional: hay libros y autores que han funcionado muy bien, y otros que no tanto. Pero es que ningún editor tiene una varita mágica para saber qué libro será un éxito.

P.- Una editorial es una empresa. ¿Anagrama da dinero?.

R.- El suficiente como para resistir las tarascadas de los grandes grupos. Cuando algún autor nuestro es tentado con anticipos enormes, en la mayoría de las ocasiones podemos retenerlo. Son escaramuzas que no alteran el ecosistema "anagramático".

P.- Se habla del "estilo Anagrama".

R.- Si se emplea esa expresión es que algo habrá. Imagino que será la capacidad que la editorial ha tenido para encauzar distintas sensibilidades en una dirección común. En la editorial caben muchos estilos, por eso hablo del catálogo; si no, sería una funeraria.

P.- Con el prestigio que tiene, ¿Anagrama puede convertir una mala novela en un éxito?.

R.- Si me pusiera estupendo le diría que Anagrama no publica malas novelas... Al menos no lo hace conscientemente. Pero a veces sí hemos editado obras menores de grandes autores, o primeras novelas que pueden tener alguna imperfección pero que revelan la existencia de un gran escritor en ciernes. La última fidelidad de un editor es hacia sus lectores. Y traicionar esa fidelidad no sólo es malo culturalmente, es también un error comercial. Si patinas tres o cuatro veces dejas de inspirar garantías en el lector.

P.- Un joven sin padrino ni agente, ¿puede publicar en su sello?.

R.- En el catálogo está la verdad. Hay muchísimos autores que empezaron a publicar en la editorial cuando no eran conocidos, o incluso cuando eran "veneno para la taquilla", como se decía de la primera Hepburn. Pero se hace porque hemos visto futuro. En torno a los agentes y padrinos hay mucha leyenda urbana.

P.- ¿Herralde también se equivoca?.

R.- Todos nos equivocamos. Pero, sinceramente, no creo haber tenido errores muy aparatosos.

P.- ¿Cuánto vale hoy la editorial?.

R.- No tengo ni idea. Como no pienso venderla, nunca he calculado su valor económico.

P.- ¿Qué le falta, y qué le sobra?.

R.- Nada. Tiene las medidas adecuadas a su funcionamiento. Si acaso sobra algo es el exceso de trabajo. Y faltar..

P.- Siempre ha dicho que le hubiera gustado publicar a Mendoza o Marsé.

R.- Sí, y a alguno más. Pero con la cantidad de buenos autores que tiene la editorial, quejarse sería padecer bulimia pecadora.
El futuro

P.- ¿Qué publicará en los próximos meses?.

R.- Seguiremos con italianos como Calasso, Magris o Baricco, con alemanes como Sebald o Schlink, apostaremos por dos autores cubanos, Antonio José Ponte y José Manuel Prieto... Publicaremos una obra nueva de un autor en el que confío mucho, Alejandro Zambra, intentaré recuperar a Von Rezzori...

P.- ¿Y de lo que usted denominó el "Aragón Power"?.

R.- El año que viene publicaremos un nuevo libro de Soledad Puértolas, y Javier Tomeo ha terminado una novela muy inteligente, bien escrita y que va a sorprender mucho a sus lectores, porque se aparta un poco de lo que se espera habitualmente de él.

P.- ¿Qué cuenta en "Por orden alfabético"?.

R.- Fundamentalmente cómo entiendo la edición y mis experiencias y recuerdos de escritores y gente de letras.

P.- Alguna mentira piadosa habrá tenido que contar.

R.- Muchos memorialistas, cuando se ponen a escribir, se erigen una estatua ecuestre y falsean la realidad. Yo he huido de todo eso. Pero hay cuestiones que voluntariamente no he querido tocar.

P.- ¿Se hacen amigos en el oficio?.

R.- Y muy buenos. Pero también hay episodios de frialdad y desencuentros. Y se hacen enemigos, porque el oficio del editor conssite también en decir no. En una de las novelas de la "Trilogía de Nueva York" Auster dice de un editor: "El rechazo es la esencia de su trabajo". Y es así. El editor es filtro y trampolín. Una vez superado el filtro, nuestro trabajo está en promocionar una obra. Pero el rechazo a menudo duele.

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